domingo, 28 de noviembre de 2010

Precipitaciones


Le preguntó Almira a Caracol en sus ansias por respuestas un tanto filosóficas, un tanto poéticas, ¿Qué quiso ser Caracol de niño?.
Y Caracol después de fermentar la respuesta en su pecho respondió con una voz pesada:
- Querida, los sueños de un niño son y siempre serán los que rijan el resto de su vida, y los actos que comprenda ese niño durante su crecimiento serán pequeños intentos para realizar el sueño.
Almira, siempre quise ser piloto, y aún lo sueño, pero encontré formas diferentes de emprender vuelo en mi juventud y ahora me mantengo inmóvil  en el éter de mi vida.-
Y Almira miró a Caracol como si nunca lo hubiera conocido,  Caracol fijó su mirada en las negras pupilas de su compañera y concluyó:
- Puedo ver en tu mirada que tu siempre quisiste ser caracol-.

Palabras de cambio


Caracol: No tengo que dicirlo pero aún así lo  voy a lo voy a repetir. No es tan sencillo convertirse en mariposa,pero es más difícil aún quedarse como una oruga. Además pa`garrar vuelo se necesitan alas que solo el cambio nos puede dar.

Almira advirtió un turbulento mar de palabras veniendo de la boca de Caracol.
Y Caracol dijo:
-Solo estaba bostezando mija, además, oír a un viejo nunca hace daño-.

Caracol y almira


Almira: Nunca pensé que, a pesar de todo, pudieramos vivir en paz.
Caracol: Pues así es la vida mija, unos para `lante y otros pa`tras. Pero bueno al fin, todos sentados en la banca del cielo esperando ser escogidos por Diosito para jugarse el chance de ganar el partido.

Y Caracol  se sentó en los regazos de Almira y miró para arriba gimiendo de la vejez que tenía que cargar, y repitió susurrando:
-El chance de ganar el partido-.